Todo comenzó de sorpresa y nada de lo que sucedía tenia respuesta. Solo un pequeño cosquilleo que recorría todo mi cuerpo se esforzaba por gritarme que me arriesgase. Cada caricia me elevaba al cielo y cada sonrisa me alegraba, pero solo una mirada tuya podía hacer que mi corazón se quedase dentro de ti. Todo parecía un sueño irreal asta que el beso, me mato, dejándome sin aliento, haciendo que mi alma se forjase con la tuya y que mi calor se volviese tu abrigo. Solo se quedo el destino escribiendo nuestros momentos, nuestros secretos, nuestras travesuras, nuestro amor, nuestra historia… para que un día revivamos esos recuerdos y para que muestras miradas conserven ese susurro de las mañanas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario